Nuestro obispo, D. Antonio Gómez Cantero, y el vicario general, D. Ignacio López Román, continúan acompañando al Papa León XIV en su visita a España. Tras participar en la vigilia de oración con los jóvenes en la plaza de Lima, la celebración del Corpus Christi y el encuentro del Santo Padre con los obispos españoles en la sede de la Conferencia Episcopal, ambos han llegado ya a Barcelona para seguir viviendo una visita que está dejando una profunda huella en la Iglesia española.
Para nuestro obispo, lo vivido hasta ahora solo puede describirse con una palabra: «espectacular». La presencia de miles de personas en las calles, la respuesta de los jóvenes y el ambiente de fe compartida han convertido estos días en una auténtica experiencia de comunión eclesial.
Entre los momentos más significativos, D. Antonio destaca el encuentro mantenido por León XIV con los obispos españoles. «Todos estábamos serenamente expectantes, esperando al sucesor de Pedro». Después de escucharle en el Congreso de los Diputados, el Papa llegó con la sencillez que le caracteriza y dejó una frase que, según nuestro obispo, resume el sentido de toda la visita: «Vengo para reavivar la comunión».
A partir de esa afirmación, el Santo Padre fue desarrollando temas fundamentales para la vida de la Iglesia: el diálogo en el Espíritu, la acogida del hermano, el camino sinodal y la escucha comunitaria de la voz de Dios. «Como si se tratara de un manantial de agua viva, fueron brotando y empapando nuestro corazón», relata nuestro obispo.
Pero entre los grandes acontecimientos también hubo espacio para los pequeños gestos que revelan la cercanía del Santo Padre. Nuestro obispo comparte una anécdota vivida en primera persona. «Voy a contar una cosa que nadie sabe». Su habitación del hotel daba directamente a la Nunciatura Apostólica y, ya avanzada la noche, fue testigo de una escena inesperada. «A las 23:15 me levanté porque oía voces en la calle. Descubrí que un grupo de una treintena de jóvenes y adolescentes le pedían a gritos al Papa que se asomase».
La espera tuvo premio. «Al final se encendió una luz en una ventana y abrió el Papa. Estuvo un rato mientras le jaleaban». Lo que más sorprendió a D. Antonio fue que aquello sucediera después de una jornada agotadora de actos y encuentros. «Increíble, después del tute que se había pegado».
Nuestro obispo destaca también la claridad con la que León XIV habló de los pequeños, de los ancianos, de los migrantes y de la necesidad de «abajarse para comprender y compartir», siguiendo el ejemplo de Cristo. Asimismo, valora la firmeza con la que abordó el drama de los abusos, insistiendo en la escucha, la verdad, la justicia, la reparación y la cultura del cuidado. Y resume muchas de sus enseñanzas en tres palabras: «valentía, verdad y libertad».
Junto a él, el vicario general, D. Ignacio López Román, describe estos días como «unos días de gracia». «Emociona muchísimo la respuesta de la gente de Madrid y de España entera a la presencia del Papa entre nosotros».
D. Ignacio subraya además «el testimonio de grandeza en medio de una gran humildad» que León XIV está ofreciendo durante esta visita y recuerda especialmente la adoración eucarística de la vigilia juvenil y la celebración del Corpus Christi como signos visibles de la comunión de toda la Iglesia en torno a Jesucristo.
La visita apostólica continuará en los próximos días. Nuestro obispo, D. Antonio Gómez Cantero, seguirá acompañando al Santo Padre en su siguiente etapa, que tendrá como destino las Islas Canarias, donde León XIV continuará desarrollando su programa pastoral. Por su parte, el vicario general, D. Ignacio López Román, regresará a Almería para retomar su servicio en la diócesis, llevando consigo la experiencia vivida durante estos días de encuentro, comunión y esperanza junto al Sucesor de Pedro.

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